martes, 29 de noviembre de 2016

La energía del amor

Reiki es energía del amor.
¿Exclusiva para algunos? NO, disponible, al alcance de todos.
Cada vez hay más teorías de que nuestro cuerpo habla, nos da información sobre lo que nos pasa interiormente. Lejos de entrar a debatir en ellas pues sería largo ya que creo que aunque es verdad es más complejo, lo cierto es que nuestras dolencias nos informan sobre nuestros pensamientos inconscientes, nuestros miedos. Pensamientos y emociones están conectados con nuestro cuerpo. Todo es energía. ¿Podría ser entonces, que tu actitud ante el dolor fuera mucho más determinante de lo que jamás te hayas parado a pensar?
¿Qué te parece entonces elevar tu energía?
 ¿Y si al elevar tu energía hasta un determinado nivel de AMOR consiguieras que un dolor desapareciera?
¿Y si al elevar tu energía hasta un cierto nivel de amor comprendieras cómo están interrelacionados tus pensamientos y tu cuerpo?
Imagina que te tuerces un tobillo. Duele y el dolor nos aleja del amor. Quizás despotricamos y culpabilizamos a la piedra, al escalón, o al cordón del zapato. ¿Qué tal si cambiamos la vibración del dolor a través del amor? No te pido que me creas, solo te pido que experimentes por ti mismo.
¿Cómo?
Te has torcido un pie. Ahora siéntate, cierra tus ojos, respira y conecta con tu dolor. ¿Dónde está exactamente? Acota todo lo que puedas el lugar en el que se manifiesta. Imagina como una esfera rosa envuelve ese punto. Y ahora, trata ahora de recordar en qué ibas pensando antes de que tu pie se torciera. Ese pensamiento, ¿te conecta con algún temor? Respira de nuevo de forma consciente y concentrarte en el punto exacto de dolor. Comienza a enviar pensamientos de amor a esas células. Quizás comiences a sentir una nueva sensación, una especie de hormigueo a medida que va recibiendo tus pensamientos amorosos. Respira conscientemente de nuevo y empieza a sentir como ese hormigueo, esa energía amorosa se va expandiendo por toda tu pierna, las caderas, el abdomen, el cuello y la cabeza. Riega con amor cada célula de tu cuerpo. Siente todo tu cuerpo rodeado por una gran esfera de luz brillante de color rosa. Si quieres puedes ahora repetir "yo soy la presencia perfecta del amor perfecto aquí y ahora". Permanece así un par de minutos. Respira profundamente y abre los ojos. Muévelos lentamente a derecha y a izquierda. Mueve los dedos de tus manos, tus brazos, tus pies. ¿Cómo te sientes? ¿Mejor?
Yo no soy médico ni hago diagnósticos, por tanto, ante cualquier problema relacionado con la salud sigue pulcramente las indicaciones que los profesionales te indiquen. Si has de tomar un calmante, tómalo. Si has de tomar antibiótico, tómalo. Si has de ir a un fisioterapeuta, ve.
Y si el ejercicio te ha gustado y servido, utilízalo.
 

 

jueves, 24 de noviembre de 2016

Acción de gracias

Hoy se celebra en Estados Unidos el día de Acción de gracias. El texto elegido para daros las buenas noches tiene que ver con ello.

La gratitud: el despertar del corazón


Los ojos de mis ojos están abiertos - E.E. Cummings


Te ha pasado alguna vez? Coges un libro y llama tu atención una frase que parece haber sido escrita sólo para ti. O escuchas una revelación en la letra de una canción. A veces, parece que un ángel te está susurrando al oído.
 
Una mañana cualquiera, me di cuenta de que estaba emocional y físicamente agotada por concentrarme en cosas que quería comprar pero no podía permitirme. Me sentía atrapada en un círculo vicioso. Cuanto más me concentraba en las carencias y en lo que no podía poseer, más me deprimía. Cuanto más me deprimía, más me concentraba en las carencias. Mi alma me susurró que lo que realmente anhelaba no era la seguridad económica sino la serenidad económica. Yo estaba lo bastante tranquila como para prestar oído a sus palabras. En aquel momento identifiqué el más hondo afán de mi corazón. Anhelaba una paz interior que el mundo no pudiera robarme. Pedí ayuda y me comprometí a seguir el camino, fuera cual fuera, que me indicara el Espíritu. Por primera vez en mi vida deseché mis objetivos a cinco años vista y me convertí en buscadora, peregrina, aventurera.
Cuando me desembaracé de mi deseo de seguridad y en vez de ello busqué la serenidad, pude contemplar mi vida con los ojos abiertos de par en par. Ví que poseía muchas cosas por las que estar agradecida. Me sentí humilde ante mis riquezas y me arrepentí de no haber valorado la plenitud que ya existía en mi vida. ¿Cómo iba a esperar más del Universo cuando no apreciaba lo que ya poseía?
De inmediato, hice inventario de los factores positivos de mi vida: mi salud, un marido maravilloso, una hija preciosa y feliz, la salud de ambos, nuestro hogar (pequeño pero acogedor) y tres preciosos animales domésticos que me alegraban a diario con su incondicional compañía. En la mesa, nunca faltaban los buenos alimentos y hay vino en la despensa. También tenemos la suerte de poseer muchos amigos maravillosos a quienes les importamos mucho y con los que compartimos nuestras vidas.
 
En cuanto me puse manos a la obra, la lista empezó a crecer. Amaba mi trabajo; el mundo lo estaba conociendo y era bien recibido. Muchas mujeres me habían hecho saber que mi primer libro había enriquecido sus vidas. Creo firmemente que lo que das al mundo volverá a ti -quizá no todo de una vez o de la forma que esperas- pero si das lo mejor de ti misma, lo mejor volverá a ti. Había llegado la hora de que viviera mis creencias.
 
Cuando contemple el libro de mi vida, me di cuenta que era muy afortunada. Lo que estaba experimentando no era nada más que un problema de liquidez temporal. Por último, mi voz interior concluyó que era imposible determinar mis ingresos netos personales a partir del saldo de mi cuenta corriente. Lo mismo es válido para los tuyos.
 
La forma en que se llega a esta conclusión no importa. Lo importante es el hecho. Mi corazón empezó a rebosar de gratitud. Comencé a dar las gracias por todo: el jarrón con margaritas que reposa en el alféizar de la ventana de la cocina, la dulce fragancia del pelo de mi hija, el primer sorbo de té por la mañana, el asado de cerdo con manzanas y arándanos de la cena dominica, oír las palabras “te quiero” antes de conciliar el sueño. Todos los días empezaron a ofrecerme auténticos momentos de placer y dicha. Pero, ¿no lo había hecho antes? La diferencia residía en que ahora yo percibía y apreciaba las dádivas con que era obsequiada todos los días. La fuerza de la gratitud me cogió por sorpresa.
 
Todo lo que hoy te pido es que abras “los ojos de tus ojos” y contemples la vida con otra mirada. ¿Tienes cubiertas tus necesidades básicas? ¿Tienes un hogar? ¿Alimentos sobre la mesa? ¿Ropa para ponerte? ¿Tienes una fuente de ingresos regulares? ¿Tienes sueños? ¿Tienes salud? ¿Puedes andar, hablar, ver la belleza que te rodea, escuchar música que te revuelve el alma o pone tus pies en movimiento? ¿Tienes familia y amigos a los que amas y te que aman?
 
Entonces, haz una pausa para dar las gracias. Deja que tu corazón despierte a la fuerza transformadora de la gratitud. Prepárate para sustituir tu necesidad de seguridad emocional y económica por serenidad. “No hay trompetas que suenen cuando tomamos decisiones importantes en nuestra vida -nos recuerda Agnes de Mille-. El destino se da conocer en silencio.
 
 
del libro, El encanto de la vida simple de Sarah Ban Breathnach

lunes, 21 de noviembre de 2016

El plan de tu alma



Todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos rebelado ante el sufrimiento, pensando que carecía de sentido. ¿Y si ahora resultase que las experiencias más dolorosas y difíciles de la vida las hemos planeado cuidadosamente nosotros mismos antes de nacer? ¿Es posible que antes de venir a este mundo hayamos elegido las circunstancias, las relaciones y los sucesos más significativos de esta existencia? El autor nos muestra en este libro los casos de diez personas que -al igual que tú y que yo- planearon antes de nacer los sucesos importantes de su vida. Trabajando con los cuatro médiums más dotados del país, Robert Schwartz nos descubre qué es lo que estas personas eligieron y por qué.


Lee el libro, y ti después quieres aprender a leer tus Registros Akáshicos, contacta conmigo.

https://youtu.be/lnMQ0Gqq86A

martes, 15 de noviembre de 2016

Me caso

Esta mañana, escuché una conversación (a veces es inevitable hacerlo). Ocurría en el autobús. Sentadas detrás de mí, 2 amigas charlaban sobre la boda de una de ellas, sobre todos los preparativos que eso conlleva. Elegir el salón, el menú, el traje, las flores, las invitaciones, hacer la lista de invitados ¡horror!, la lista de bodas, las pruebas, la iglesia, las amonestaciones...  en fin, que todos lo que hemos pasado por ahí, sabemos cuánto hay que hacer para por fin dormir juntos legalmente. Pero lo que me llamó la atención fue una frase, que curiosamente, se repite: "Estoy deseando que todo esto pase".

Es normal, porque es mucho trajín, muchos nervios, muchas cosas a organizar y coordinar (violines incluidos), pero ¿por que queremos que pase rápidamente?

Se supone que será uno de los días más felices de nuestra vida.
Se supone que lo hacemos porque queremos, que nadie nos obliga a ello.

Entonces, ¿por qué se convierte en una tarea tan estresante?

Porque organizar una boda no es una tarea fácil y durante meses se dedica tiempo y esfuerzo para que ese día “especial” salga todo tal y como queremos; porque hemos tomado la decisión de compartir nuestra vida con otra persona y eso va a generarnos cambios por mucho que sean deseados y los cambios suelen vivirse con mucha tensión, nervios, ansiedad.  Y todo esto no afecta sólo a las novias sino también ellos, los novios,  y a los familiares más directos, habitualmente, las madres.
El reiki es una herramienta, una técnica que ayuda a reducir el estrés. No se va a organizar la boda por sí sola, sin embargo, el reiki nos va a aportar calma, muy necesaria, que nos va a ayudar a llevar a cabo todas las tareas previas evitándonos discusiones y permitiéndonos disfrutar de momentos inolvidables.  La terapia reiki es un gran aliado para llegar a nuestro gran día lo más tranquilos posible.
Si estás interesadoen recibir una sesión contacta conmigo en:
y solicita información sobre nuestros bonos.


Ah! y si todavía estáis buscando quién os haga el vídeo de vuestro día así como las fotos, mirad el realizado por Alejandro, y contatad si queréis que sea él quien inmortalice vuestra preciosa historia.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Crear algo nuevo

"En vez de fijaros en vuestros defectos, que son el resultado de malos hábitos adquiridos en otra encarnación, es mejor que os preocupéis de lo que podéis construir para el futuro, y deciros: «Ahora, voy a crear algo nuevo», y cada día, con una fe inquebrantable, con una convicción absoluta, trabajad en este sentido, es decir, tomad todos los elementos que Dios os ha dado: la imaginación, el pensamiento, el sentimiento y concentraos para proyectar en vosotros mismos las más bellas imágenes, viéndoos en la música, en la luz, en el sol, en la perfección de las formas, con cualidades, dones, virtudes: la bondad, la generosidad, la posibilidad de sostener a los demás, de ayudarles, de iluminarles. Puesto que todo se graba, esforzaos por grabar lo mejor que existe, y un día, esta construcción luminosa, perfecta, recubrirá todas las deficiencias e imperfecciones del pasado."

Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86), Pensamientos cotidianos
 

martes, 25 de octubre de 2016

Tengo Miedo

La unificación y la paz surgen en la medida que reconocemos,
aceptamos y comprendemos
la naturaleza de nuestros conflictos internos - Eva Pierrakos

El próximo 25 de noviembre será el primer aniversario de la vuelta al Hogar de mi padre...  Unas semanas antes del desenlace atravesé momentos de miedo. Miedo a la pérdida. A menudo me dicen que soy una persona fuerte y valiente. Yo me preguntaba: ¿dónde estaban esas cualidades?
 
 


Entonces un amigo me recordó que todos tenemos miedos encerrados en nosotros mismos y cuando se manifiestan nos están dado siempre una oportunidad.

La valentía es la capacidad de superar el miedo "con fuerza, con la fuerza de la superación". Quien no tiene miedo no es valiente, ni tampoco necesita la fuerza porque no hay nada a lo que enfrentarse… por eso solo puede observarse y medirse la valentía cuando existe miedo igual que solo puede aplicarse la fuerza cuando hay resistencia.

Así es como tu miedo te permite recurrir a la fuerza de la valentía una y otra vez, mientras estás convencida de la que fortaleza significa carecer de miedo y por eso es posible que no la reconozcas en tí misma, porque sabes que tienes miedo y crees que ser fuerte es no tener miedo.

Justo es al revés. Cuando todas las virtudes y sus contrapuestos se unifican, el miedo desaparece y sin miedo ya no hay ni virtudes ni carencias... sino iluminación. Las virtudes existen para combatir los miedos y acercar las contrapartes hasta el punto de fusión donde se manifestará luz.

Si los miedos atenazan e impiden actuar, se vuelven cada más fuertes, y esto lleva a que la fuerza para superarlos también tenga que ser mayor. Cada miedo superado es un acto que debilita ese miedo y la repetición de superaciones lo acaba eliminando. Así que cuando logres vencer una y otra vez los mismos miedos, con la fuerza de la que dispones, desaparecerán y lograras el ansiado descanso… pero para superarlos seguirás necesitando oportunidades, y no hay otra manera de hacerlo. 
 
 
 
 
Un año después, otro amigo, me ha recordado que los miedos no hay que enfrentarlos como tal, sino integrarlos en nosotros, aceptándolos. Las palabras, el lenguaje es importante. Es la forma en cómo nos comunicamos también con nosotros mismos y a mi personalmente, me resulta más fácil aceptar, comprender y transcender mi miedo, que enfrentarme a él, salvo si entiendo que enfrentar es justamente eso, aceptar e integrar, darle su espacio sin rechazarlo.
 
¡GRACIAS!
 

martes, 18 de octubre de 2016

Karma

"El corazón es nuestro jardín y, acompañando cada acto, 
existe una intención que se planta como una semilla. 
Podemos utilizar una navaja afilada para cortar a alguien,
y si nuestra intención es la de dañar, seremos unos asesinos.
Podemos llevar a cabo un acto casi idéntico pero,
si somos unos cirujanos,
la intención es la de curar y salvar una vida. 
El acto es el mismo, pero dependiendo de nuestro propósito e intención,
puede ser un acto terrible o compasivo."

Estamos impelidos a actuar día y noche, solos o en comunidad, en circunstancias maravillosas o frente a dificultades. ¿Cómo podemos poner en práctica nuestra comprensión interna y cómo podemos saber cuando nuestros actos son sabios? La clave a una acción sabía es la comprensión del karma.
 
Karma se ha convertido en una palabra común de nuestro lenguaje. Existen muchos ejemplos de ello. Decimos: "Es su karma" o "Ha recibido su karma". He llegado a escuchar un anuncio en la radio de un vendedor de coches, que vendía coches a bajo precio en Berkeley la temporada pasada porque, según él, era su karma y: "Es vuestro karma venir y conseguir una de estas gangas". Un diario local incluso anunciaba un servicio de 15.95$ para asegurar un karma mejor y más dinero en la próxima vida. "La Garantía de Reencarnación en la Próxima Vida" (Fortuna Garantizada o Le Devolvemos el Dinero). Este es el grado en el que la idea y uso de la palabra karma se han deteriorado en nuestra cultura.
 
El Avatamsaka Sutra es el texto budista que describe las leyes que gobiernan los miles de posibles ámbitos del universo; ámbitos de placer y ámbitos de dolor, ámbitos creados por el fuego, por el agua, por el metal, por las nubes o, incluso, por flores. Cada universo, nos dice el sutra, sigue las mismas leyes básicas: en cada uno de estos ámbitos, si plantas una semilla de mango, obtenemos un árbol de mango; si plantamos una semilla de manzana, obtenemos un manzano. Es así en cada ámbito existente en el mundo de los fenómenos creativos. 
 
La ley del karma describe el modo en que la causa y el efecto gobiernan los patrones que se repiten a lo largo de toda la vida. El karma significa que surge por si solo. Cada experiencia está condicionada por lo que la precede. Por lo tanto, nuestra vida está constituida por una serie de patrones interrelacionados. Los budistas dicen que comprenderlo es suficiente para vivir en el mundo de un modo sabio.
 
El karma existe en muchos niveles distintos. Sus patrones gobiernan las grandes formas del universo, como las fuerzas gravitatorias de las galaxias, y lo más pequeño, los modos sutiles en que nuestras elecciones humanas afectan a nuestro estado mental, de instante en instante. A nivel de la vida física, por ejemplo, si uno contempla un roble, podemos ver un "roble" que se manifiesta en distintas fases de patrones vitales. En una fase del patrón de roble, un roble existe como bellota; en una fase posterior, crece como vástago, en otra fase, como árbol grande, y en otra, como bellota verde que crece como árbol grande. Hablando en propiedad, no existe algo como un "roble" definitivo. Existe únicamente el patrón de roble, mediante el que ciertos elementos siguen la ley cíclica del karma: una combinación específica de agua, minerales y energía solar que lo transforma, una y otra vez, de bellota a vástago, hasta árbol grande.
 
Las tendencias y hábitos de nuestra mente son patrones kármicos semejantes que repetimos una y otra vez, como en el caso de la bellota y el roble. Cuando Buda se refería a esto, preguntaba: "¿Qué creéis que es mayor, la montaña más alta de la tierra o el montón de huesos que representa las vidas que habéis vivido, una y otra vez, en cada ámbito gobernado por los patrones de vuestro propio karma? Mayor es, amigos, el montón de huesos que la montaña más alta de la tierra."
 
Vivimos en un mar de patrones condicionantes que repetimos una y otra vez, pero muy pocas veces somos conscientes del proceso. Podemos comprender el funcionamiento del karma en nuestras vidas más claramente, observando dicho proceso de causa y efecto en nuestras actividades corrientes y observando como los patrones repetitivos de nuestra propia mente afectan a nuestro comportamiento. Por ejemplo, al haber nacido en cierta cultura en una época dada, aprendemos ciertos patrones hábito. Si nacemos en una taciturna cultura de pescadores, aprendemos a ser silenciosos. Si crecemos en una cultura mediterránea más expresiva, podemos expresar nuestros sentimientos con gestos y hablando alto. Nuestro karma social –condicionamiento paterno, escolar y lingüístico– crea patrones completos de consciencia, que determinan el modo en que experimentamos la realidad y el modo en que nos expresamos. 

del libro "Camino con corazón" de Jack Kornfield
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