¿Yo soy… o estoy siendo?
Quizá el eclipse nos haya mostrado algo más que el encuentro entre la luz y la oscuridad.
Nos ha mostrado que nada permanece exactamente igual.
La luz aparece.
La oscuridad llega.
Se encuentran.
Y después, todo vuelve a moverse.
Porque la Vida es movimiento.
Mira a un funambulista sobre la cuerda.
¿Cómo consigue mantenerse en pie?
No permaneciendo inmóvil.
Avanza, se inclina, corrige, recupera el equilibrio… y continúa.
Si se quedara completamente quieto, caería.
Y quizá con nosotros ocurre algo parecido.
Decimos:
Yo soy.
Yo soy así.
Yo soy esto.
Yo soy luz.
Yo soy sombra.
Y sin darnos cuenta, podemos convertirnos en una etiqueta, en una fotografía fija de nosotros mismos.
Pero hay otra forma de nombrarnos:
Yo estoy siendo.
Aquí hay movimiento.
Hay posibilidad.
Hay transformación.
Hoy puedo estar en mi luz.
Mañana atravesar mi oscuridad.
Puedo encontrarme, perderme y volver a encontrarme.
Porque mi luz no desaparece cuando atravieso la sombra.
Y mi sombra tampoco necesita ser rechazada para que pueda existir la luz.
Quizá el equilibrio no consista en elegir entre una y otra.
Quizá consista en aprender a caminar con ambas .
Por eso, quizá no se trate tanto de preguntarnos:
¿Quién soy?
Sino:
¿Quién estoy siendo ahora?
Porque no somos una identidad terminada.
Estamos siendo.
Y, como el funambulisa, aprendemos a mantenernos en equilibrio mientras seguimos avanzando.