martes, 18 de octubre de 2016

Karma

"El corazón es nuestro jardín y, acompañando cada acto, 
existe una intención que se planta como una semilla. 
Podemos utilizar una navaja afilada para cortar a alguien,
y si nuestra intención es la de dañar, seremos unos asesinos.
Podemos llevar a cabo un acto casi idéntico pero,
si somos unos cirujanos,
la intención es la de curar y salvar una vida. 
El acto es el mismo, pero dependiendo de nuestro propósito e intención,
puede ser un acto terrible o compasivo."

Estamos impelidos a actuar día y noche, solos o en comunidad, en circunstancias maravillosas o frente a dificultades. ¿Cómo podemos poner en práctica nuestra comprensión interna y cómo podemos saber cuando nuestros actos son sabios? La clave a una acción sabía es la comprensión del karma.
 
Karma se ha convertido en una palabra común de nuestro lenguaje. Existen muchos ejemplos de ello. Decimos: "Es su karma" o "Ha recibido su karma". He llegado a escuchar un anuncio en la radio de un vendedor de coches, que vendía coches a bajo precio en Berkeley la temporada pasada porque, según él, era su karma y: "Es vuestro karma venir y conseguir una de estas gangas". Un diario local incluso anunciaba un servicio de 15.95$ para asegurar un karma mejor y más dinero en la próxima vida. "La Garantía de Reencarnación en la Próxima Vida" (Fortuna Garantizada o Le Devolvemos el Dinero). Este es el grado en el que la idea y uso de la palabra karma se han deteriorado en nuestra cultura.
 
El Avatamsaka Sutra es el texto budista que describe las leyes que gobiernan los miles de posibles ámbitos del universo; ámbitos de placer y ámbitos de dolor, ámbitos creados por el fuego, por el agua, por el metal, por las nubes o, incluso, por flores. Cada universo, nos dice el sutra, sigue las mismas leyes básicas: en cada uno de estos ámbitos, si plantas una semilla de mango, obtenemos un árbol de mango; si plantamos una semilla de manzana, obtenemos un manzano. Es así en cada ámbito existente en el mundo de los fenómenos creativos. 
 
La ley del karma describe el modo en que la causa y el efecto gobiernan los patrones que se repiten a lo largo de toda la vida. El karma significa que surge por si solo. Cada experiencia está condicionada por lo que la precede. Por lo tanto, nuestra vida está constituida por una serie de patrones interrelacionados. Los budistas dicen que comprenderlo es suficiente para vivir en el mundo de un modo sabio.
 
El karma existe en muchos niveles distintos. Sus patrones gobiernan las grandes formas del universo, como las fuerzas gravitatorias de las galaxias, y lo más pequeño, los modos sutiles en que nuestras elecciones humanas afectan a nuestro estado mental, de instante en instante. A nivel de la vida física, por ejemplo, si uno contempla un roble, podemos ver un "roble" que se manifiesta en distintas fases de patrones vitales. En una fase del patrón de roble, un roble existe como bellota; en una fase posterior, crece como vástago, en otra fase, como árbol grande, y en otra, como bellota verde que crece como árbol grande. Hablando en propiedad, no existe algo como un "roble" definitivo. Existe únicamente el patrón de roble, mediante el que ciertos elementos siguen la ley cíclica del karma: una combinación específica de agua, minerales y energía solar que lo transforma, una y otra vez, de bellota a vástago, hasta árbol grande.
 
Las tendencias y hábitos de nuestra mente son patrones kármicos semejantes que repetimos una y otra vez, como en el caso de la bellota y el roble. Cuando Buda se refería a esto, preguntaba: "¿Qué creéis que es mayor, la montaña más alta de la tierra o el montón de huesos que representa las vidas que habéis vivido, una y otra vez, en cada ámbito gobernado por los patrones de vuestro propio karma? Mayor es, amigos, el montón de huesos que la montaña más alta de la tierra."
 
Vivimos en un mar de patrones condicionantes que repetimos una y otra vez, pero muy pocas veces somos conscientes del proceso. Podemos comprender el funcionamiento del karma en nuestras vidas más claramente, observando dicho proceso de causa y efecto en nuestras actividades corrientes y observando como los patrones repetitivos de nuestra propia mente afectan a nuestro comportamiento. Por ejemplo, al haber nacido en cierta cultura en una época dada, aprendemos ciertos patrones hábito. Si nacemos en una taciturna cultura de pescadores, aprendemos a ser silenciosos. Si crecemos en una cultura mediterránea más expresiva, podemos expresar nuestros sentimientos con gestos y hablando alto. Nuestro karma social –condicionamiento paterno, escolar y lingüístico– crea patrones completos de consciencia, que determinan el modo en que experimentamos la realidad y el modo en que nos expresamos. 

del libro "Camino con corazón" de Jack Kornfield

martes, 11 de octubre de 2016

Amante amado

En mi llanto no lloran lágrimas
sino alegría desenfrenada,
en un manantial de luces
por mil besos alumbrada.

Es la risa mi compañera,
la que sonríe mis primaveras
iluminando mi rostro con la calma
de su carcajada solitaria.

El disfrute por mí silenciado
no quiere palabras vanas,
sino razones abandonadas
por el sujeto amado.

Del momento me lleno plenamente
en infinitos instantes representado,
las proyecciones me han dejado
pues vivo abrazando la mente.

Aunque dejar de quererme quisiera,
no puedo, pues ni lo intento,
porque el amor es mi alimento
y la paz mi bandera.

Cuando te miro me veo,
el libro de mi vida en ti leo,
soy lo que soy, reo liberado,
la consciencia abrió mi prisión de esclavo.

Decirte más ¿Para qué?
Yo soy tú, Tú eres yo,
en el alma acompañado.
Amante amado.

 
 
Autor: Juan Luna

martes, 6 de septiembre de 2016

Maestro espiritual

"Un Maestro espiritual se esfuerza en ver en los seres las divinidades que aún no son. No le interesa lo que son ahora. Cada vez que les ve, piensa en esta chispa divina que hay enterrada en ellos y que espera el momento en que, por fin, le den la posibilidad de manifestarse. He ahí la expresión más elevada del amor: saber conectarse con la chispa divina en cada criatura para alimentarla y reforzarla.

¡Qué diferentes serían las relaciones entre los humanos si, ellos también, cuando se encontrasen, pensaran que el hombre o la mujer que tienen ante ellos, es el depositario de una chispa que ha brotado del fuego divino! Incluso en un criminal hay que buscar esta chispa para tratar de reanimarla. No siempre es posible, pero al menos hay que intentarlo. No siempre sabemos por qué ciertos seres se dejaron arrastrar por una mala pendiente, ni tampoco sabemos lo que podría enderezarlos y reanimar súbitamente la chispa que hay en ellos. Por eso nunca hay que emitir juicios definitivos sobre lo que son."

Omraam Mikhäel Aïvanhov, en su libro Pensamientos cotidianos de editorial Prosveta.
 

jueves, 1 de septiembre de 2016

Bienvenido Septiembre

Todos los comienzos tienen sombras,
pero nosotros estamos suficientemente preparados
para afrontar todo lo que venga.
 
Quehaceres, estudios, compras...

Aprovechemos el nuevo comienzo
y no seamos prisioneros de nosotros mismos.
 
 Os dejo, unas sugerencias para este mes:
  • Celebrar el fin del verano con una cena, fiesta temática.
  • Encargar lápices con nuestro nombre.
  • Crearos las portadas de vuestros nuevos cuadernos con imágenes que os gusten.
  • Elige un tema y busca libros relacionados. Lee uno cada mes, hasta final de año.
  • Compra una cartulina del color que te guste y busca en revistas aquéllas cosas que quisieras realizar a lo largo de este cuatrimestre. Luego, cuélgalo en un lugar visible y sueña..., ten FE y deja que el Universo conspire.
     
 
 
¡¡¡FELIZ VUELTA A NUESTRAS RUTINAS SIN TENSIONES!!!
 

martes, 2 de agosto de 2016

Un cuento de verano

Llegó agosto, mes en España por excelencia de vacaciones, de descanso, de cambio de hábitos, de desconexión... y este blog también se toma unos días y volverá a estar en activo a partir de septiembre.

Hasta entonces, os dejo un cuento, Un cuento de verano... Espero que lo disfrutéis y nos seguimos "viendo" a la vuelta, renovados, para hacer frente al último cuatrimestre del año.

!!!Felices días para todos!!!

 



El pequeño Stefek (Damian Ul), de seis años, en sus vacaciones estivales, se enfrenta al destino, poniendo en marcha una cadena de sucesos que podrían ayudarle a acercarse a su padre, quien años atrás abandonó a su madre. El niño cree que su padre podría ser un hombre al que observa a menudo mientras espera el tren en la estación del pueblo. Su hermana Elka (Ewelina Walendziak), de 17 años, le ayuda a aprender a sobornar a la suerte para manipular el destino, a través de coincidencias y pequeñas renuncias, así Stefek ve aumentar las esperanzas de que sus padres vuelvan a encontrarse. Pero pronto los trucos y casualidades se enfrentan con la realidad, y las cosas se complican.




martes, 19 de julio de 2016

Dios existe

Dios no creó el mal.
El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos.
Albert Einstein




miércoles, 13 de julio de 2016

¿El arte de la seducción?

 
 

       El arte de la seducción es un tema que quiero tratar sin que salten ampollas. Y solicito que no lo tomes como algo personal. Que en nada se pretende, cuanto menos, molestar; y que, posiblemente, observes esto como algo absurdo y difícil de manifestar. Pero es obvio que así se pueda percibir si se observa con la mentalidad antigua donde lo que impera son las armas de seducción, el proceso de cortejo, los pasos a dar, las señales a percibir, entender que cuando se dice sí es no y viceversa, además de que se han de usar procesos que si no se dan se califican de antinaturales. Y por supuesto, eso del ser romántico, algo mal interpretado desde su significado original, ha de ser enterrado dado que no producía más que desaciertos, como mínimo. 
 
        Hombres y mujeres ha sufrido, demasiado, en el pasado al querer establecer una relación del tipo que fuera, una proximidad o encuentro entre ell@s. En la mayor parte de las ocasiones la confusión era lo que se manifestaba, por no decir que se creaba, en muchos casos, dosis elevadas de frustraciones que desembocaban en ira manifiesta que luego se almacenaba en formas de rencor que posteriormente se sacaban a relucir en otras futuras relaciones al menor atisbo de asomo de un comportamiento similar.
        Como la realidad antigua adiestró a los seres humanos en una serie de comportamientos que debía seguirse como normas, de las que no se podían salir, para iniciar cualquier posibilidad de relación entre dos seres humanos de distintos sexos, esto los ha tenido atrapados en un laberinto de desencuentros muy desafortunados. Evidentemente, muy pocas personas han podido conseguir una relación fructífera, y fueron, precisamente, quienes se saltaron las normas establecidas como único guion a mantener.

 
        Cuando hablamos del arte de la seducción, hablamos de cómo hacer que otra persona decline su voluntad y libertad hacia la propia. Esto es tan simple como entender que era mantener una cota de poder sobre otro ser humano. Y también sabemos, a estas alturas, que unas de las dinámicas básicas de la antigüedad vivencial es tener poder sobre los demás, además de sobrevivir como se pueda y reproducirse a toda costa. Así, pues, si nos atenemos al significado que el diccionario otorga a la palabra seducción, encontramos que es: “engañar con arte y maña, persuadir suavemente al mal, así como embarcar o cautivar el ánimo” Como podrás comprender, en una nueva era dimensional donde la sinceridad es una de las pautas a mantener, la seducción no tiene cabida. Sería mentir a alguien, engañarle, manipularle, prostituirle. Y como un ser que en conciencia quiere vivir acorde a un nuevo paradigma, lo que prima es ser honesto, lo anterior no puede hacerlo; así de simple, lo repito: no puede hacerlo. Iría en contra de sí mismo a sabiendas de que el deterioro que produce en otra parte lo produce en sí dado que ya sabe que todo somos uno, y que si hace daño a un@, es lo mismo que hacérselo a un@ mism2. Por tanto, es inviable usar de la seducción en las relaciones humanas en una realidad conciencial.

        Habría que cambiar el concepto, y uno muy bueno, pero que habría que reformular, es el de la complicidad, porque en el diccionario de antiguo se relaciona con el delito o el crimen; por eso decía de reformularlo a un diccionario conciencial nuevo donde signifique que la complicidad implica entrega de uno sin fingimientos, anhelo de compartir lo que se es con otra parte en igualdad, muestra que se hace de sí a otra parte desde el conocimiento total de uno al otro. Si conseguimos esa complicidad en las relaciones humanas de la nueva conciencia dimensional, el arte de la seducción, y, por tanto, el engaño, se habrá extinguido, tornándose las interrelaciones en una forma sencilla, sincera, noble, leal y honesta de ofrecerse de una parte a otra.
        La era de la seducción ha pasado, está enterrándose. Dejad de usar lo caduco que, pruebas hay de sobra, sólo aportaron sufrimiento entre los seres humanos.
 

       La seducción, ya fallecida, se ha de transformar en un modo abierto de hablar con claridad, exponiendo lo que se siente sin miedo alguno a ser rechazad@, pues no será rechazo aunque se le diga que no, dado que se entenderá que la otra parte no está por entrar en una relación que no le gusta, y que no entra no porque no le gustes, sino porque sus derroteros van por otro lado sin que el tuyo sea criticable. Que todo es una opción que se ofrece a la otra parte y que se acepta la respuesta que sea a la pregunta que se formule sin que ello se tome como un insulto, sino como una muestra de sinceridad de alguien que no nos dice algo que no quiere realizar por quedar bien o no hacerte sentir mal, sino porque se expresa en libertad, y que es muestra e libertad es una expresión regalada de amor hacia ti a quien en modo alguno se quiere seducir y por consiguiente engañar.
        Se trata de empezar un encuentro de forma totalmente limpia y sincera, aunque pueda parecer un proceder “duro”, porque no se esté acostumbrado a entrar de esa manera, pero con el tiempo se terminará convirtiéndose en hábito, y será de gran agradecimiento además de ser algo normalizado en las relaciones humanas. Por ejemplo, por qué no empezar así: “¡Hola!, me gustas, y quisiera conocerte para comprobar si juntos podemos realizar algo hermoso y que merezca la pena crear en equipo y sintonía ¿te apetece?”
        Entramos en la era de ser cómplices de nuestros actos mostrados con claridad y sin caretas hacia los demás. Porque cuando dos miradas no se cruzan, sino que se fijan con sencillez una en la otra, destrozan toda posibilidad de seducirse mutuamente en un ardid de engaños malévolos que no les conducirían a lo que todo ser humano ha querido experimentar durante millones de años: a la felicidad.
       Y si por un casual, te encuentras con alguien que no es capaz de mantenerte la mirada con hermosura, sin recato, sin calibraciones, sin lanzarla a otro lado continuamente, posiblemente estarás delante de alguien que quiere ser cómplice contigo en sí sin engaños, sin seducción, en amor y libertad, en una expresión de gozo armonizada.
        Cuando lo que pronostico se cumpla, tendremos una conciencia dimensional basada en la confianza plena y total en sí y en los demás. Conseguido esto, una de las bases que soporten de forma duradera a la nueva humanidad estará plantada de forma indestructible, sólida y perpetua.
Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):