A veces deseamos algo con el alma.
Un sueño, una persona, una meta. Y
sentimos que si se cumple, todo cobrará sentido.
Nos esforzamos, imaginamos, nos
ilusionamos... Y justo cuando está a punto de suceder,se rompe, se aleja, se nos escapa de las
manos.
Y nos quedamos con el alma en silencio y
el corazón lleno de preguntas.
¿Por qué ahora?
¿Qué hice mal?
¿Para qué tanto?
Duele. Duele mucho.
Pero desde la mirada del alma, no todo
lo que no llega es una pérdida.
A veces, es parte de un plan más grande.
Uno que trazamos antes de nacer,
cuando el alma eligió experiencias para
aprender, sanar y recordar quién es.
Un plan prenatal que, aunque olvidemos
al llegar aquí, sigue guiándonos con amor.
Lo que no llegó, quizás te salvó.
Lo que se rompió, tal vez te liberó.
Lo que se alejó, puede estar haciendo
espacio para lo verdadero.
Y lo que no se dio… te dio algo aunque
hoy no lo veas con claridad.
Lamentándote por el pasado no puedes generar ningún cambio.
Tienes la capacidad de edificar tu futuro desde el presente.
Porque dentro de ti posees ilimitadas habilidades para brillar de forma natural y sencilla. No necesitas artificios. La magia eres tú.
Tu alma está disponible para tí, te guía para expandirse y expandirte y experimentar lo extraordinario en lo ordinario.
Respétate y deja atrás la crítica autodestructiva.
Nada de lo que estás viviendo es un
error
Desde la mirada de los registros
akáshicos, el alma elige sus experiencias antes de nacer, con amor y propósito.
No estamos aquí por castigo, sino para
recordar quiénes somos, sanar lo que aún duele y expandir la luz que llevamos
dentro.
Cada alma trae una chispa de luz y un
propósito único. Lo que has venido a hacer solo tú puedes hacerlo, es personal
e instranferible.
✨ Una lectura de registros puede
ayudarte a reconectar con ese propósito y a comprender mejor tu camino.