Desaparecerá de tu vida aquello que ya no vibre igual que tú.
Pero tu vibración no cambia sola.
Cambia cuando empiezas a trabajar en ti.
Por ejemplo…
Quizá eres una persona que siempre cuida de los demás,
pero casi nunca de sí misma.
O alguien que dice “sí” a todo,
aunque por dentro esté agotada.
O tal vez llevas años dejándote para después.
Postergando tu descanso,
tu bienestar,
tu felicidad.
Y llega un momento en el que el alma ya no quiere seguir viviendo así.
Porque elevar tu vibración no consiste en fingir estar bien.
Consiste en empezar a tratarte de otra manera.
Con más amor.
Con más respeto.
Con más verdad.
Y para eso no necesitas convertirte en otra persona.
No tienes que cambiar.
Tienes que querer cambiar.
Porque cuando aparece ese deseo profundo de transformarte,
también aparece la fuerza para empezar a hacerlo.
Y entonces…
tu energía cambia.
Tus decisiones cambian.
Y poco a poco, también cambia tu vida.
Tu vibración cambia cuando dejas de abandonarte.
Recuerda
“Querer cambiar… ya es empezar a sanar.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario