lunes, 27 de julio de 2026

Incendios

 Ayer os compartí un pequeño texto de la lectura que realicé preguntando sobre los incendios.


Los ciclos se cumplen.  

Los velos se caen. 

 Las enseñanzas aparecen y la humanidad reaparece. 

No voy a compartir la literalidad de la lectura en este momento, lo haré poco a poco. Y la frase que he escogido para hoy es: 

Algo muere y algo nace. Eso es LEY.

Porque siento que no está hablando solo de lo que el fuego ha quemado, sino de la Vida misma: De las relaciones, trabajos, identidades, épocas, civilizaciones e incluso de la imagen que tenemos de nosotros mismos. Y la Vida no deja de crear, siempre está siendo.

Al mirar los incendios hemos sentido tristeza, rabia, desesperación, impotencia. Y todo eso tiene un lugar.

Pero los Registros akáshicos siempre nos animan a mirar más allá. Nos abren el escenario y nos dicen:

¿Y si, además de mirar el fuego de fuera, te atrevieras a observar qué está ardiendo dentro de ti?

Hay momentos en los que la vida cambia de piel. Los ciclos terminan. Las viejas estructuras dejan de sostener. Y resistirse a ese movimiento suele doler más que el propio cambio.

No porque el dolor sea necesario sino porque la vida siempre continúa y encuentra la manera de abrirse paso.

Y estamos aquí para decidir cómo respondemos a las emociones que nos han provocado los incendios.

¿Desde el miedo?

¿Desde la división?

¿O desde la presencia?

Quizá ahora no sea tiempo de tener todas las respuestas. Pero sí es tiempo de enraizar, crear comunidad y sostenernos unos a otros.

Al compartir esto, mi intención no es que toméis esta reflexión como una explicación de los acontecimientos ni como una verdad que deba ser aceptada por todos sino como un punto de partida para la reflexión, a través de una pregunta:

¿Qué podemos ofrecer cuando la vida cambia de forma?




No hay comentarios:

Publicar un comentario