Dicen que la parada es una parte del camino.
Y la parada estival llama a la puerta de este blog.
Es bien recibida y necesaria.
Nos vemos en septiembre.
¡¡¡Sed felices!!!
Aunque es cierto que el acceso es mucho más sencillo ahora que
en épocas pasadas, cabe decir que lograr leer los registros es algo serio. La persona
debe estar preparada y lo más aconsejable es que tenga formación en otras materias antes de adentrarse en este ámbito.
Así pues, contar con cierta base metafísica, estar acostumbrado a la meditación
e incluso cierta práctica en canalización pueden ser los requisitos no escritos, pero muy recomendables
antes de iniciarse en el arte de leer registros. La mayoría de lectores de
registros han sido tradicionalmente reconocidos médiums y acceder a los
registros es, en cierto modo, un ejercicio de canalización.
El término ‘Akasha’ procede del sánscrito
y su traducción remite a ‘éter’, ‘espacio’ o ‘sustancia’. En este lugar del cosmos es donde
se hallarían los llamados registros o libros: una compilación de nuestra
historia álmica. Desde su primer origen
hasta su última vida. Un auténtico tesoro de historias que contendría también
nuestra información kármica a lo largo del tiempo. Acceder a ese libro personal
nos ayuda a entender muchas cosas sobre nosotros mismos. Y es que si todo es
energía, tiene cierta lógica que ésta permanezca en algún lugar y pueda leerse.
La fe no es lo opuesto a la
Razón. Aplicar la ley de la fe es una de las cosas más prácticas razonables y
constructivas.