El amor propio también es poner límites. Tu alma es infinita y sabe a qué vino pero no sabe que tú, al contrario que ella, no eres eterna. Ella cree que puedes con todo, que debes saberlo todo, abarcarlo todo.
Tienes límites como el tiempo y el
espacio, y no puedes vivir vivir como si fueras ilimitada porque ellos te
provoca agotamiento, dispersión, confusión.
El amor hacia ti misma comienza con
reconocer esto.
No eres menos espiritual, amorosa, sabia, por decir NO, por elegir prioridades, por estudiar menos y descansar más.
Amarte también es descansar, escuchar tu
intuición, y dejar que ella te guíe en lo esencial. Ese es el verdadero trabajo
interior.
Ese es el verdadero AMOR PROPIO.
Cuando el alma se expande, el Cielo se
abre, los Rayos descienden, y los cantos suenan y retumban en otros corazones
ayudándoles a ser el Amor que tú ya eres.