Hay personas que considero almas valientes porque me comparten sus experiencias y me permiten verme, comprenderme y sanar partes de mí.
Ayer un amigo, que antes fue alumno, sufrió un pequeño accidente de coche. Todo quedó en un susto. Y la situación me hizo pensar.
La vida nos envía señales constantemente.
Momentos de cansancio.
Incomodidades.
Situaciones que nos invitan a detenernos y mirar.
Sin embargo, muchas veces seguimos adelante, corriendo, cumpliendo. Posponiéndonos.
Diciéndonos que ya descansaremos cuando tengamos tiempo.
Que ya nos ocuparemos de nosotros más adelante.
Me pregunté:
¿Por qué esperamos a que algo, un accidente , enfermedad, crisis altere nuestra rutina para escucharnos?
¿Por qué esperamos a revisar nuestras prioridades para poder valorar lo que realmente importa?
Hay formas más amables de aprender., de evolucionar, de escucharnos.
La pregunta que te dejo hoy es:
¿Qué estás posponiendo hasta que la vida te obligue a mirarlo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario